Finalmente Gilda sale de las habitaciones del Duque y llorando le cuenta toda la historia a su padre. En la iglesia conoció a un joven, que ignoraba que fuera el mismo Duque, que ahora acaba de violarla.
Este duo entre el Rigoletto y Gilda encierra un gran lirismo y Rigoletto demuestra una ternura enorme hacia su hija a la que ofrece consuelo.
«Mio padre…Tutte le feste al tempio»
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