EL CISNE EN LA MÚSICA CLÁSICA – LOS CISNES MÁS FAMOSOS

Introducción
Hoy vamos a hablar de la figura del cisne en la música. Concretamente vamos a centrarnos en dos composiciones que tienen la figura de esta ave acuática como protagonista. No sé si habrán otras del mismo calibre, pero las que traemos aquí son las más famosas y supongo que las más bellas.
Cuando pronuciamos la palabra cisne automaticamente la asociamos a otras como belleza, elegancia, delicadeza…
A Camille Saint-Saëns y a P.I. Tchaikovsky, que como todos habréis adivinado son nuestros compositores, también les debía fascinar esta ave por lo mismo que hemos dicho antes.
Sin embargo el cisne también es así:
Pero claro, luego llega al agua y lo que vemos es esto:
Que marea un poco, pero es mucho más bonito. Pero vamos a hablar de las composiciones que han ayudado a que veamos al cisne como la encarnación de la delicadeza y la belleza,
El cisne en la música
Antes de pasar a hablar de las obras de hoy, que no son otras que El cisne de Camille Saint-Saëns y El lago de los cisnes de P.I. Tchaikovsky, diremos que la leyenda en torno al cisne se remonta a los principios de la historia porque ya en la mitología griega, el cisne era un ave consagrada a Apolo, y por lo tanto era considerado un símbolo de la armonía y de la belleza.
El cisne de Camille Saint-Saëns
Esta parte de la suite El carnaval de los animales (1886) posiblemente sea lo más popular. Saint- Saëns escribió esta obra como una broma para un día de carnaval, así que aparecen leones, gallinas, tortugas, canguros, burros y varios animales más, y tiene toques de buen humor por aquí y por allá. Uno de ellos es que Saint-Saëns tomó prestada música de otros compositores y la puso en un contexto muy distinto del original. Así, insertó desde canciones antiguas francesas hasta el “Can-can”, pasando por un trozo de la Danza macabra del mismo Saint-Saëns.
Saint-Saëns no permitió que esta obra se pudiera escuchar publicamente hasta después de su muerte, a excepción precisamente de El cisne. Posiblemente porque su belleza es tanta que era difícil no compartirla.
Escuchemos a Yo-Yo Ma al violonchelo y a Kathryn Stott al piano.
El lago de los cisnes de P.I. Tchaikovsky
Este ballet es posiblemente uno de los más bellos y de los más populares sin duda alguna. Es un cuento de hadas-ballet estructurado en cuatro actos, que fue encargado por el Teatro Bolshói en 1875 y se estrenó en 1877. La música fue compuesta por Piotr Ilich Tchaikovsky; se trata de su op. 20 y es el primero de sus ballets. En la producción original la coreografía fue creada por Julius Reisinger. El libreto se cree que fue escrito por Vladímir Petróvich Béguichev y Vasily Geltser, basándose en el cuento alemán Der geraubte Schleier (El velo robado) de Johann Karl August Musäus.
Narra la historia de amor de Odette, la heroína de la historia, una hermosa princesa, que se ha transformado en un cisne blanco durante el día y que solo se transforma en su aspecto verdadero y humano de princesa durante la noche, por obra del malvado brujo Rothbart; y el príncipe Sigfrido. Para complicarlo todo está el personaje de Odile (El cisne negro), la malvada bruja e hija de Rothbart, la antagonista secundaria, se transforma en Odette, para que Sigfrido caiga en una trampa suya y lo engañe por completo.
Vamos a ver el ballet completo a cargo del Yo.