Ríos en la música clásica – Seis ríos protagonistas

RÍOS EN LA MÚSICA CLÁSICA – SEIS RÍOS PROTAGONISTAS

 

Ríos en la música clásica

 

Cada primero de año, hay un río que está en la mente de todos. El Concierto de Año Nuevo de Viena siempre nos trae imágenes del Danubio, del Danubio azul, claro. Si tiramos un poco del hilo, podemos ver que hay más ríos en la música clásica. Hoy vamos a hablar de seis de ellos que han sido objeto de inspiración o antención por grandes compositores.

 

Ríos en la música clásica

El Danubio

Ya que hemos hablado de él, empecemos por este gran río europeo. El Danubio es un río del centro de Europa que fluye en dirección principalmente Este a través de diez países —Alemania, Austria, Eslovaquia, Hungría, Croacia, Serbia, Rumania, Bulgaria, Moldavia y Ucrania— desaguando en el mar Negro, donde forma el delta del Danubio.
La obra que nos habla de el Danubio es El Danubio azul, o El bello Danubio azul (título original en alemán: An der schönen blauen Donau op. 314, En el bello Danubio azul). Un vals compuesto por Johann Strauss (hijo) en 1866.

Vamos a ver la interpretación más reciente. Christian Thielemann dirige a la Filarmónica de Viena en el último Concierto de Año Nuevo.

 

 

El Volga

Al relacionar el río Volga a la música seguro que nos viene a la mente el canto popular Los remeros del Volga. Esta canción la recogió Mili Balákirev en su cancionero tradicional en 1866. Es una saloma genuina cantada por tiradores de barcazas en el río Volga en el siglo XIX. Balákirev publicó sólo uno de sus versos (el primero), mientras que los otros dos se agregaron después y hn pasado a ser piezas delicioss del repertorio ruso.

Como curiosidad, recordemos que el compositor español Manuel de Falla escribió una adaptación de la canción, publicada como Canto de los remeros del Volga (del cancionero musical ruso) en 1922. Lo hizo a instancias del diplomático Ricardo Baeza, quien estaba trabajando con la Sociedad de Naciones para proporcionar ayuda financiera para los más de dos millones de refugiados de Rusia que habían sido desplazados y encarcelados durante la Primera Guerra Mundial.Todas las regalías procedentes de la publicación de la canción se donaron a este esfuerzo.

Vamos a escuchar a Boris Christoff.

 

El Moldava

Este es uno de los más populares ríos en la música clásica.  Lo encontramos en la obra Má vlast (Mi patria) de Bedrich Smetana. Vltava (el nombre checo del río Moldava), es el segundo de los poemas sinfónicos de esta obra de Smetana. El mismo compositor dijo de El Moldava lo siguiente: La composición describe el curso del Moldava: el nacimiento en dos pequeños manantiales, el Moldava Frío y el Moldava Caliente, su unión, el discurrir a través de bosques y pastizales, a través de paisajes donde se celebra una boda campesina, la danza de las náyades a la luz de la luna; en las cercanías del río se alzan castillos orgullosos, palacios y ruinas. El Moldava se precipita en los Rápidos de San Juan, y después se ensancha de nuevo y fluye apacible hacia Praga, pasa ante el castillo Vyšehrad, y se desvanece majestuosamente en la distancia, desembocando en el Elba.

Oigamos a la Filarmónica de Berlín dirigida por Herbert von Karajan en esta interpretación.

 

 

 

El Rin

Vamos a oir uno de los fragmentos más espectaculares dedicados a este río: el Preludio de la ópera El oro del Rin de Richard Wagner. Este fantástico Preludio se basa en una simple figura, el tema del Rin, que en sus cambiantes desarrollos representa la calma en el fondo del Rin y el ondulante movimiento de las aguas. Allí viven las Hijas del Rin que custodian el oro.

Vamos a oir esta interpretacíon del Preludio de El oro del Rin a cargo de la Filarmónica de Viena dirigida por Sir Georg Solti.

 

 

 

El Guadalquivir

El quinto de los ríos en la música clásica nos es mucho más cercano. Se trata del río Guadalquivir. A él dedicó una página, dentro de la Sinfonía Sevillana, el compositor Joaquín Turina. Concretamente es el segundo movimiento, Por el río Guadalquivir. El primero es Panorama y el tercero, Fiesta en San Juan de Aznalfarache. Un solo de violín inicia este viaje a través del río. Representado por las cuerdas graves, nos mece en un ritmo suavemente ondulado. Esta obra fue compuesta en 1920. Podemos escuchar a la Orquesta nacional de España dirigida por Ataulfo Argenta.

 

El Támesis

Esta obra que vamos a escuchar a continuación no está dedicada específicamente al río Támesis. Pero sí que fue compuesta para ser interpretada en él. Georg Friedrich Handel escribió su obra Música acuática a requerimiento del rey Jorge I para que se oyera por primera vez en el mismo río que cruza la capital inglesa. El 17 de julio de 1717, el concierto fue ofrecido por cincuenta músicos en una barcaza que navegaba cerca de la barcaza real del rey y se dice que éste quedó tan complacido que se hubo de interpretar tres veces durante el viaje. Vamos a escuchar la segunda de las tres suites que componen la obra.