El crítico musical – El feroz crítico musical de Bruckner

EL CRÍTICO MUSICAL – EL FEROZ CRÍTICO MUSICAL DE BRUCKNER

 

 

Introducción

¡Qué difícil es hacer una crítica!. Bueno, mejor dicho, que difícil es hacer una buena crítica. Porque criticar lo sabemos hacer todos y algunos estupendamente. Pero cabría preguntarse cuantas críticas realmente útiles y veraces se hacen en el mundo de la música, que es el nuestro. Es complicado, porque tendríamos que ser practicamente espíritus puros que no se dejaran llevar por sus pasiones y gustos. Pero, sin embargo, un crítico musical debería poder hacerlo, porque es su trabajo. Y su crítica debería servir para informar, hacer pedagogía y ayudar al oyente de la música de la que se habla.

Todo lo demás se puede obviar, porque quien haga una crítica con una idea preconcebida no resulta ni útil ni bueno. Tanto da si encumbran a alguien como si lo hunden. Si no es objetiva, no sirve. Y la crítica y el crítico musical son necesarios.

 

El crítico musical de Bruckner

El feroz crítico de Bruckner es ese señor de pobladas cejas y grandes bigotes que ilustra este artículo. Se trata de Eduard Hanslick. Este musicólogo austríaco Fue defensor del formalismo en la música, en contraposición al idealismo romántico de la época. Su elegante prosa le reportó una gran reputación, a la par que sus ideas le provocaron varias disputas con otros músicos y críticos musicales.

Y la tomó con el pobre Bruckner. No fue desde el principio, todo empeoró cuando Bruckner  dedicó su Tercera sinfonía a Richard Wagner, al que Hanslick sencillamente no soportaba, para decirlo de manera breve.

La escena vienesa estaba dividida entre los wagnerianos y los que seguían a Brahms. Al dedicar a Wagner esta Tercera sinfonía, Bruckner, sin comerlo ni beberlo se vió colocado del lado de los partidarios de Wagner.

El crítico musical Eduard Hanslick, líder de la corriente conservadora, escogió a Bruckner como blanco de su ira antiwagneriana al calificar esta Tercera sinfonía como «si la Novena de Beethoven y la Walkiria de Wagner se mezclaran, y la primera acabara pisoteada por los cascos de los caballos de la segunda». Hanslick era un firme opositor de la Nueva Escuela Alemana, a cuyos representantes autorizados Wagner pertenecía, y vio en Bruckner un de los epígonos de Wagner, que debían detenerse. Sus críticas a las obras de Bruckner se convirtieron en un rechazo fanático. Como crítico principal de Viena, influyó negativamente en muchos de sus colegas para con Bruckner.

Este es un ejemplo de mala crítica y de un pésimo crítico musical.

 

 

 

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